Un gestor logístico que coordina rutas recurrentes de transporte terrestre dedica, de media, una parte significativa de su semana a tareas que se repiten sin variación: llamar a los mismos transportistas, pedir disponibilidad, comparar precios y confirmar el envío. Semana tras semana.
Ese tiempo no produce valor. Produce coordinación, que es necesaria, pero no debería depender de la intervención manual del gestor en cada ciclo.